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Los Suicidios en el Salto de Tequendama


(1) Bogotanos en la piedra del suicida, años 40's

El salto de Tequendama es una catarata natural formada por el río Bogotá en Soacha Cundinamarca, que ha sido desde el principio de la ocupación humana un lugar de atracción místico, teniendo en cuenta su belleza natural, su enigmático paisaje cubierto por bruma la mayor parte del tiempo, la potente y ensordecedora caída de agua, su misticismo prehispánico y los frecuentes suicidios.

(2) Salto de Tequendama cubierto de Bruma.

Sobre este último punto se ha generado mucho más que una curiosidad, se ha convertido en una macabra tradición que tuvo su periodo clásico alrededor de los años 20’s, 30’s y 40’s del siglo XX pero que jamás ha dejado de ocurrir. De hecho el 7 de Marzo de 2021 un joven de 27 años llamado Diego Alejandro Saavedra viajó desde Bogotá en un bus intermunicipal hasta el Salto, arrojándose al vacío apenas al llegar, siendo este el caso más reciente al momento de escribir este artículo. (Alerta Bogotá)


El Salto de Tequendama tiene un extraño atractivo para las personas que quieren acabar con su vida y aunque no exista una estadística fiable se puede entender que en estos tiempos por lo menos hay cinco suicidios al año, aunque hubo épocas de casos diarios que llegaron a cambiar las toponimias, los senderos y hasta la economía de los habitantes de los alrededores de esta catarata. Así, se bautizó como la piedra del suicida, aquella roca sobre el costado izquierdo del río donde se suelen parar para saltar al vacío, mientras en el costado opuesto se encuentra la virgen de los suicidas, una estatua de la Virgen de La Milagrosa ubicada en la roca como un símbolo de la sacralidad del lugar y un homenaje a quienes fallecieron y en el fondo del abismo el lago de los muertos.


(3) Lago de los muertos en el fondo del Salto.

Historia del Salto

La formación de la cordillera Oriental se da desde hace unos 23 millones de años con el llamado levantamiento orogénico de montaña, proceso lento y continuo, que hace unos 2 millones de años dio lugar a la formación de un gran lago en lo que hoy es la sabana de Bogotá, durante el periodo conocido como el Pleistoceno. En algún momento que algunos aproximan a hace 30.000 años se empezó a desecar a través de una caída de agua en el suroccidente de este gran lago y es aquí cuando nace el Salto de Tequendama. (Van Der Hammen, T. y González, E. 1963.)

La especie humana llegó a la sabana de Bogotá hace unos 13.000 años organizada en bandas de cazadores recolectores que estacionalmente se ubicaron en abrigos rocosos. Culturalmente evolucionaron en diferentes etapas hacia una cultura agrícola y comerciante que entró en contacto con los españoles hace 500 años. (Correal U, y Van der Hammen, T. 1977)

Este pueblo conocido como los Muiscas, vio en el Salto del Tequendama un enigmático lugar sagrado que sustenta dos de sus grandes mitos fundacionales.


Bochica. Dios supremo del pueblo Muisca, hombre anciano y extranjero, quien tras enseñar a los muiscas artes y oficios murió o desapareció en Suamox. Pero tras un periodo de inundaciones provocadas por el dios Chibchacum hizo aparición en el arco iris y con su vara abrió el paso de las aguas.


...Después de lo cual una tarde reverberando el sol en el aire un río contra esta sierra de Bogotá, si hizo un arco como suele naturalmente en cuya clave y capitel se apareció resplandeciente el demonio con figura de hombre, representando el Bochica con una vara de oro en la mano y llamando a voces desde allí a los caciques mas principales, a que acudieran con brevedad con todos sus vasallos, les dijo desde lo alto “He oído vuestros ruegos y condolido de ellos y de la razón que teneís en las quejas que dais de Chibchacum me ha parecido venir a daros en reconocerme. Me doy por satisfecho de lo bien que me servís y a pagároslo en remediar la necesidad en que estaís, pues tanto toca a mi providencia. Y así aunque no os quitaré los dos ríos porque en algún tiempo de sequedad los habreís menester, abriré un sierra por donde salgan las aguas y queden libres vuestras tierras” y diciendo y haciendo arrojó la vara de oro al Tequendama y abrió las peñas por donde ahora pasa el río pero como era vara delgada no hizo tanta abertura y así todavía rebalsa...”

(Simón, 1882/1626, págs. 379-380)




(4) Grabado de Alexander von Humboldt. 1810.

Hunzahúa. Un cacique de Tunja o Zaque, enamorado de su propia hermana Noncetá es exiliado por la madre de ambos llamada Farativa y tras huir por las tierras de Susa y finalmente tener un hijo que se convirtió en piedra, llegaron al salto del Tequendama donde se convierten en piedras separado por la fuerza de las aguas.


Cerca del abismo que hoy forma el Tequendama más estrechamente se abrazaron los hermanos en un impulso de terror y espanto y cuando creyeron que aparecería Bochica, surgió de la niebla el arco iris, Cuchavira, el dios de la maternidad y los castigos, quien los convirtió en dos inmensas piedras que encajonan las aguas de Tequendama.

(Galindo, 1965. pág. 34)




En las crónicas escritas por los españoles no se menciona el Salto de Tequendama como sitio de importancia durante la ocupación de los muiscas, aunque la arqueología ha lanzado nuevas teorías al respecto. A partir de la excavación de la aldea en la subestación Eléctrica de Nueva Esperanza, que puede corresponder al poblado de Cienenga mencionado por fray Pedro Simón (García. 2020) En la conquista se ubicó en las proximidades, el monasterio del Tuso cuya ocupación duró hasta 1697 en que fue trasladado a Soacha, por orden de los oidores, seguramente en razón de la baja renta que producía. (Cancino J.A.,1940)


Durante la época de la colonia el salto parece haber sido visitado por cronistas, virreyes y hombres de ciencia como el varón Von Humboldt, el sabio Mutis y Francisco José de Caldas quienes intentaron medir la profundidad de la caída de agua y describieron científicamente los alrededores, la flora y la fauna. (Navas J.A., 2001)


(5) Construcción Hidroeléctrica del Charquito.

Durante los primeros años de la era republicana continuó siendo un sitio de curiosidad y turismo que fue ganando importancia con el crecimiento de la población y algunos procesos industriales como la construcción de la hidroeléctrica del Charquito en 1896. (Interconexión Colombia) A partir de este momento hay un importante desarrollo del turismo por parte de las élites nacionales y los ciudadanos del común. En este periodo nació el corregimiento de El Charquito, se inició las obras de construcción del ferrocarril que va desde 1912 hasta 1927 y finalmente la inauguración del hotel del Salto en 1928. (Archivo de Bogotá) Esta época de oro también dio lugar al fenómeno de los suicidios, que posiblemente ya se practicaban pero de los que no hay ninguna referencia escrita.


Es posible que especialmente desde la década de 1930 el número de suicidas aumentara, al ganar importancia el Salto de Tequendama, como lugar místico y seductor para las personas que querían abandonar este mundo. La mejora de las vías de comunicación es evidente que facilitaba llegar hasta la catarata y arrojarse al vacío, algo que en tiempos anteriores resultara más complejo.

“Y es que la cantidad de personas que se quitaron la vida durante esos años era tal, que se habían convertido en una verdadera atracción turística, en la cual -como refieren algunos cronistas de la época- no sólo los turistas fotografiaban a los suicidas, sino que algunos incluso posaban, antes de lanzarse a la otra vida”

(Elpensante.com)

Hubo fotógrafos de prensa que tomaban las macabras fotos finales y llevaban mensajes a familiares y conocidos. La mayoría de los suicidios tenían razones económicas o sentimentales y siempre hubo testimonios que decían que el sitio tenía una extraña energía que en cierto modo hechizaba a las personas y las obligaba a saltar al vacío. Mas que esto hay un motivo que hacía muy seductor el Salto de Tequendama para acabar la vida por mano propia y es la desaparición absoluta. Hasta 1941 era imposible recuperar los cadáveres, sin embargo el 22 de Enero de este año los trabajadores de la empresa Taxis-Rojos lograron el descenso para rescatar el cuerpo de su compañero Eduardo Umaña y de acuerdo a Juan Pablo Conto este fue el fin de la tradición.

(6) María Puerto, antes de arrojarse al Salto escribe.

Felipe González Toledo, famoso cronista rojo del siglo pasado, argumentaba que cancelada la garantía de la desaparición total del cuerpo, las personas dispuestas al viaje a la eternidad se ahorraron el recorrido y empezaron a preferir otros medios”. (Conto, 2013)


Sin embargo es claro que los suicidios en este lugar continuaron, aunque hayan reducido su frecuencia y sobretodo su importancia periodística.

Desde los años 60’s la creciente contaminación del río Bogotá dio lugar a un cierto abandono del lugar, no por disminución del número de turistas sino por la pérdida de ese halo místico que tenía con anterioridad la catarata.

En los años 90’s vino a decadencia del hotel del salto, por lo que en la cultura popular se cree que ya no hubo suicidios, cosa que se ve desmentida por los habitantes de la región. Para finalmente empezar una nueva etapa de la antigua casona en la década de 2000 y 2010 con un nuevo periodo turístico.


(7) Paseo de élites Bogotanas.

Anécdotas

  • El 27 de enero de 1941, un policía retirado de nombre José Suárez caminaba con su novia Isabel Vargas en las inmediaciones del Salto de Tequendama. Repentinamente besó a la mujer, subió a la piedra se quitó el sombrero, poniendo un papel en él arrojándolo al prado y ante la mirada de centenares de personas saltó al abismo. Isabel intentó detenerlo y arrojarse también pero fue detenida por el agente de guardia Victo Reina. (Conto, 2013)

  • En 1946 el cabo del ejército Roberto Brunch y su esposa Gloria Osorio Rocha dejaron parqueado el Jeep del ejército y en la piedra del suicida pertenencias personales junto a dos cartas. Sin embargo Brunch ya estaba casado con Concha Rodríguez de Brunch y tenía tres hijos, por lo que se comprende que al estar enamorados y en delito de bigamia tomaran la fatal decisión. Sin embargo la ausencia de cadáveres generó desconfianza en la prensa que alertó a las autoridades fronterizas, deteniendo a la pareja en Cúcuta unos días después. (El Tiempo)

  • Carlina Garibello una vendedora de fritanga que vendía historias de suicidios al periódico El Espectador y Adolfo Neuta un cronista aficionado que lo hacía el periódico El Tiempo se encontraban conversando una tarde de 1963, cuando un joven se acercó y tras conversar un momento salió corriendo y se arrojó al vacío dejando un sobre en el suelo. La disputa entre Carlina y Adolfo por tener la exclusiva del sobre los llevó a una pelea que los tiró al abismo también. (González Toledo, 2010).

  • En los casos más recientes el 26 de Noviembre de 2020 un hombre 30 años se encontraban dispuestos a saltar y otro de 27 años el 11 del mismo mes, así como una mujer y su hijo de 6 años que fueron localizados por sus familiares en el Salto de Tequendama mediante una llamada el 6 de diciembre. En los tres casos la acción de los bomberos de Cundinamarca frustraron los intentos de suicidio. (Las Dos Orillas)



Existen sitios en los cuales la frecuencia con que las personas se quitan la vida hace sospechar que tengan extrañas energías o que por situaciones religiosas y místicas las personas los busquen para dar fin al sufrimiento de una forma romántica. Algunas obras de infraestructura nuevas, altas y sobresalientes en las ciudades se han vuelto sitios de suicidio constantes, tal vez por la misma tradición humana de querer emular a otros. El viaducto de Pereira-Dos Quebradas, el puente de la variante de Ibagué, el viaducto de La Novena en Bucaramanga, la torre Colpatria en Bogotá entre muchos ejemplo parecen seguir el mismo patrón.

(8) Rocas que antes simbolizaban Hunzahúa y Noncetá.

En el mundo hay sitios legendarios por hacer del suicidio una tradición y una constante, como el bosque Aokigahara en Japón, el puente de Nankín sobre el río Yangtsé, el Golden Gate en California o el “imán del suicido” viaducto Principe Edward en Toronto-Ontario. (BBC)


Pero dejando de un lado la evidente atracción que establecen los sitios altos y simbólicos de una ciudad o provincia, hay un evento místico en esta catarata.

Si se tiene en cuenta que la religión tradicional japonesa otorga al bosque Aokigahara la presencia de demonios y una antigua fama de sitio maldito, es lógico que las personas desesperadas recurran a terminar su vida en él, un sitio para la tristeza y el desespero, un lugar adecuado para encontrar el fin. (BBC)

(9) Arco iris de Bochica.

El Salto de Tequendama puede tener un origen místico positivo, pero el mismo Bochica que aparece en el arco iris desaparece allí, como eventualmente lo harán los suicidas. La historia de Hunzahúa y Noncetá parece referir en cierto modo a los primeros suicidas del salto de Tequendama.


Este artículo propone que la tradición de quitarse la vida en el Salto de Tequendama, no solo es tan antigua como los tiempos mitológicos que narraban los muiscas, sino que hacen una emulación de los hechos místicos en un sitio que atrae esas personas que no encuentran más salida que poner fin a sus vidas, en un lugar hecho para ello.


El suicida desaparece entre la bruma y el arco iris, su vida se desvanece para siempre y como lo hicieran Bochica, Noncetá y Hunzahúa se convierten en parte del paisaje, en parte del Salto de Tequendama.



Imágenes:

1. Foto histórica en la piedra del suicida, años 40's. Grupo Historia Fotográfica de Bogotá y Colombia.https://twitter.com/HistoriaFotBog

2. Salto de Tequendama cubierto de bruma. Archivo Personal.

3. Lago de los muertos. Archivo Personal.

4. Grabado de Alexander von Humboldt. 1810. Vues de Cordillères et monumens des peuples indgènes de l´Amérique. París: J. H. Stone, lámina6. https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/el-historico-enigma-de-la-altura-del-salto-del-tequendama/

5. Construcción Hidroeléctrica del Charquito. Grupo Soacha histórica Facebook.

6. Retrato de María Puerto, tomado momentos antes de arrojarse al Salto. María escribió sobre la fotografía lo siguiente: “Por la ingratitud de mi novio me confundiré en la profundidad del misterioso Salto de Tequendama. María – XI -3 – 35. https://soachailustrada.com/2014/11/historia-grafica-de-soacha-84/

7. Paseo de élites Bogotanas. Foto Henry Barbosa. Tomado del grupo facebook Soacha Antigua.

8. Rocas que simbolizaban a Hunzahúa y Noncetá hoy convertidas en las piedras del suicida. Archivo Personal.

9. Vista de un suicida antes de saltar. El arco iris de Bochica y la bruma. Foto de Juan Diego Rivas. Tomado de https://cerosetenta.uniandes.edu.co/los-suicidas-del-tequendama/


Enlaces


Bibliografía

  • Cancino, J. A. (1940). Monografía del municipio de Soacha. Bogotá: Santa Fé de Bogotá.

  • Correal Urrego, Gonzalo y Van der Hammen, Thomas. 1977. Investigaciones arqueológicas en los abrigos rocosos del Tequendama. Biblioteca Banco Popular. Premios de Arqueología. Vol. 1. Bogotá.

  • Galindo, J. R. (1965). Boyacá en la leyenda indígena. Tunja: Imprenta departamental.

  • García González, Wilmer (2020). La violencia en la conquista evidencia arqueológica en Usme. En: Boletín de Antropología. Universidad de Antioquia, Medellín, vol. 35, N° 60, pp. 13-3

  • González Toledo Felipe. (2010) 20 Crónicas Policiacas. Editorial Planeta. Bogotá.

  • Navas Sierra J.A. (2001) “Humboldt y la universalización del conocimiento científico. Su paso por la Nueva Granada y nexos con Colombia”, en: El regreso de Humboldt. Exposición en el Museo Nacional de Colombia, marzo-mayo del 2001, ed. Holl, Quito: Imprenta Mariscal, pp. 173-185."

  • Simón, F. P. (1882/1626). Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales. 5 Tomos. Bogotá: Imprenta Medardo Rivas.

  • Van Der Hammen, T. y González, E. 1963. Historia de clima y vegetación del Pleistoceno Superior y del Holoceno de la Sabana de Bogotá. Boletín Geológico. 11, 1-3 (ene. 1963), 189-266.

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