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Peregrinación al Salto de Tequendama

Actualizado: 25 de nov de 2018


Excavación Arqueológica Nueva Esperanza. (Imagen Museo Arqueológico de Soacha)

Autor (Wilmer García González)


La construcción de la subestación eléctrica de Nueva Esperanza por parte de las Empresas Públicas de Medellín y Codensa desde 2010, dio lugar a una de las excavaciones arqueológicas de rescate más grandes de la historia de Colombia, con un destacable número de hallazgos que permitieron tener una nueva dimensión sobre la visión que se tiene sobre nuestros ancestros Muiscas.


REVALUANDO LA FUNCIÓN DE LA ALDEA

Meseta de Nueva Esperanza Antes de la Intervención.

Se acepta que quienes habitaron la meseta de Nueva Esperanza, vivieron de forma permanente en una aldea que prevaleció durante más de dos mil años. Asentados en un sitio estratégico tanto por acceso a recursos, como por proximidad a las zonas de intercambio, bien sea por tratarse de un sector limítrofe tanto por la altitud, los cambios climatológicos o por las fronteras interétnicas. Esto dio lugar a  una sociedad próspera, en permanente evolución social y política. (EPM-INGETEC, 2016)

Sin embargo se dificulta entender el papel jugado por el sitio de Nueva Esperanza dentro de la llamada sociedad muisca, más aún si no se tiene un conocimiento de las relaciones políticas, sociales o ideológicas en distintos momentos de su historia. Si bien no cabe duda que en el plano económico el asentamiento de Nueva Esperanza tuviera un gran rol de intercambio entre las tierras bajas y la sabana, gracias a la cercanía con otras etnias. (Romano, 2016) No menos importante puede ser su papel ideológico y religioso.


Balsa Muisca. Museo del Oro

Esta aldea se encuentra muy cerca del Salto de Tequendama, lugar sagrado de los muiscas y hasta el momento es el sitio arqueológico más cercano al mismo, por lo tanto no se puede menospreciar que si algunos de los mitos muiscas como Bochica o Hunzahúa se apoyan en la figura imponente de esta catarata natural, su importancia religiosa debió prevalecer mientras la meseta estuvo habitada.

Durante la excavación se dio pie a algunas hipótesis sobre su carácter como sitio de peregrinación, pero fueron posteriormente descartadas. Sin embargo el autor de este artículo quien fue uno de los muchos arqueólogos que se encargaron de la excavación y el trabajo de laboratorio, pretende dar una visión más amplia sobre la importancia religiosa como sitio de peregrinación, aclarando que el objetivo de este artículo no implica en absoluto oponerse a las conclusiones elaboradas por el equipo de trabajo de Ingetec, a quienes tengo el mayor respeto, como compañeros y maestros, sino que las confrontaciones, rectificaciones y adiciones quieren ampliar la visión y elogiar el trabajo elaborado por un gran número de arqueólogos.

Entender los principios que rigieron los desarrollos sociales culturales o ideológicos de comunidades del pasado ha sido y seguirá siendo uno de los retos más difíciles y seductores de la arqueología. Los restos materiales hablan por sí mismos, pero la evidencia dispersa fragmentada y transformada por los años requiere de procesos interpretativos en los que no siempre encuentran lo que se busca o es suficiente para tener las bases de los requerimientos propuestos.


PEREGRINACIÓN


El pueblo muisca fue muy religioso y sus manifestaciones han logrado superar el tiempo y la invasión europea hasta fusionarse con el cristianismo. Los cronistas refieren  manifestaciones en ceremonias de gran nivel, como sacrificios humanos, cantos ininterrumpidos por veinte días en vísperas de la guerra, el intercambio de votos en el primer matrimonio y procesiones, las cuales se practicaban con cierta frecuencia para honrar a los dioses o para rememorar hechos del pasado. (Piedrahita, 1986 /1668)


Las procesiones son una de las formas de culto más extendidas de la tierra, practicadas por múltiples religiones, que hacen parte de tradiciones muy antiguas. No es extraño que la economía de algunas ciudades y pueblos dependan primariamente de la peregrinación religiosa y que esto no sea exclusivo del capitalismo, sino que viniera ocurriendo desde épocas ancestrales. De hecho existen actualmente y desde épocas anteriores sitios cuyo carácter de sagrado los ha convertido en prósperas ciudades. Manuel Ancizar se refiere al caso dando como ejemplo Chiquinquirá en el siglo diecinueve.

“...Infiérese de lo dicho que la principal fuente de riqueza y comercio de esta villa es la devoción de los fieles. Un movimiento de 25 a 30.000 transeúntes al año, y de 50.000, según dicen, cada siete años que tiene lugar un paseo público de la Virgen, representa una masa de consumos y cambios considerable y sin embargo, no hay en la villa una sola posada que merezca este nombre; porque a nadie le ha ocurrido explotar esa rica mina.” (Ancizar, 1853 )

Templo de Goranchacha. http://www.uptc.edu.co/eventos/2018/sf/esf_084

Los muiscas tenían preferencia por las procesiones hacia sus más importantes santuarios, especialmente sierras, cerros, lagunas y ríos, aunque también se mencionan la visita a los templos artificiales de Goranchacha y Sogamoso. (Rodríguez F. J., 1986/1636) Las enormes romerías duraban hasta veinte días y se desplazaban a través de caminos empedrados, desde los cercados de los caciques hacia los diferentes santuarios como Fúquene, Pozo de Donato, Guatavita, Guasca, Siecha, Teusacá, Iguaque etc. (Correa, 2004)


Laguna de Guatavita

En Hunza los santuarios del Pozo de Donato y templo de Goranchacha recibían continuas procesiones en fechas específicas que incluían estaciones y mantas pintadas con gran majestuosidad, sobre las cuales se transitaba. (Simón, 1882/1626) Referente a la peregrinación al templo del sol Oviedo señala  “Quince jornadas del Nuevo Reino tiene un suntuoso templo, donde dicen los indios que el sol viene a le visitar, e van a él en romería y llaman a el la casa del sol a aquel templo” (Oviedo y Valdés, 1548/1852, pág. 127)

Las romerías hacia el gran santuario de Sogamoso rendidas a la principal deidad (Idacanzas o Bochica) incluyeron la consulta de oráculos, el control de las fuerzas de la naturaleza, cosechas abundantes y por supuesto la salud. Allí se movilizaban millares de personas y ni siquiera la guerra podía interrumpir tales ritos. (Correa, 2004)


EL SALTO DE TEQUENDAMA


Cuando el río Bogotá termina su lenta travesía de más de 100 km sobre el altiplano  Cundiboyacense y la sabana de Bogotá desciende abruptamente por una catarata natural de 157 m. Este lugar llamado el Salto de Tequendama ha sido llamativo para las élites Bogotanas, exploradores, poetas y científicos como el Varón Humboldt o Francisco José de Caldas, pero desde tiempos inmemoriales ha sido un sitio místico para los grupos que habitaron esta región. 

El Salto de Tequendama ha sido reconocido como un lugar  romántico y ascético, vinculado a prácticas de gran impacto cultural, que incluyen desde tiempos muy antiguos promesas, vínculos y suicidios. Esta última práctica ha sido sostenida hasta el presente como una tradición romántica posiblemente ligada a la dificultad del rescate del cuerpo que da una apariencia de desaparición perpetua. A pesar de los cambios generacionales, físicos y culturales o al estado de contaminación del río se mantiene como macabra tradición, en la que las personas que desean acabar con su existencia eligen un camino espiritual, en una práctica milenaria.


Salto del Tequendama

El salto es uno de los sitios de mayor impacto místico, derivado del poder religioso que ejerció en épocas prehispánicas sobre la población Muisca, como uno de los lugares sagrados ligado a los mitos fundacionales del mundo, al poder de los dioses o al infortunio del destino que los acompañó, referenciado continuamente tanto para la historia como para el misticismo de la región.



Bochica

Tal vez la leyenda muisca más conocida es la de Bochica, (Quien puede recibir otros nombres) padre de la humanidad emanado de la luz solar, el más sobresaliente del Olimpo muisca. (Correa, 2004) En términos generales es un individuo anciano, sabio y extranjero que arribó a la sabana y enseña gran cantidad de artes a los muiscas y de acuerdo a algunas crónicas tiene elevadas normas morales razón por la que ha sido identificado por algunos con el apóstol Santiago. (Correa, 2004) Bochica desaparece o muere en Sogamoso ungiendo a un sacerdote como su sucesor (Correa, 2004) pero apiadado de los sufrimientos de su pueblo regresa, apareciendo sobre el arco iris, salvando a la sabana de una gran inundación a través del Salto de Tequendama. (Piedrahita, 1986 /1668)


“... referian, y lo hacen al presente por tradicion de unos en otros, que en los pasados siglos aportó A aquellas regiones un hombre extranjero, á quien llamaban unos Nemquetheba, otros Bochica, y otros Zuhé, y algunos dicen que no fué solo el extranjero, sino tres, que en diferentes tiempos entraron predicando; pero lo más común y recibido entre ellos es, que fué uno solo con los tres epítetos referidos. Este tal, dicen que tenia la barba muy crecida hasta la cintura, loe cabellos recogidos con una cinta como trenza puesta á la manera que los antiguos fariceos usaban los pilacterios ó coronas con que se rodeaban las cabezas, trayendo colocados en mitad de la frente los preceptos del Decálogo. Pues á ese modo, refieren, le usaba, y esa forma en los rodetes que se ponen los indios en las cabezas, colocan una rosa de plumas, que les cae sobre las cejas. Andaba este hombre con las plantas desnudas, y traia una almalafa puesta, cuyas puntas juntaba con un nudo sobre el hombro; de donde añaden haber tomado el traje, el uso del cabello, y de andar descalzos. Predicábales el Bochica muchas cosas buenas según refieren, y si lo eran, bien se ve el poco caso que hicieron de ellas...

(Piedrahita, 1986 /1668, pág. 17)


El Salto de Tequendama nace de la autoría del gran Bochica al salvar al pueblo de una inundación devastadora. Para Fray Pedro Simón la inundación de la sabana se origina por la molestia del dios Chibchacum por los rumores que se extienden entre la población Muisca y decide castigarlos, juntando los ríos Sopó y Tibitó provocando enormes inundaciones que anegaron las zonas de cultivo y provocaron hambrunas. Los indígenas suplicaron ayuda al gran Bochica y este acudió.


Representación del mito de Bochica. Pintura “El prodigio de Bochica” de Gumersindo Cuellar.  Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.

“...Después de lo cual una tarde reverberando el sol en el aire un río contra esta sierra de Bogotá, si hizo un arco como suele naturalmente en cuya clave y capitel se apareció resplandeciente el demonio con figura de hombre, representando el Bochica con una vara de oro en la mano y llamando a voces desde allí a los caciques mas principales, a que acudieran con brevedad con todos sus vasallos, les dijo desde lo alto “He oído vuestros ruegos y condolido de ellos y de la razón que teneís en las quejas que dais de Chibchacum me ha parecido venir a daros en reconocerme. Me doy por satisfecho de lo bien que me servís  y a pagároslo en remediar la necesidad en que estaís, pues tanto toca a mi providencia. Y así aunque no os quitaré los dos ríos porque en algún tiempo de sequedad los habreís menester, abriré un sierra por donde salgan las aguas y queden libres vuestras tierras” y diciendo y haciendo arrojó la vara de oro al Tequendama y abrió las peñas por donde ahora pasa el río pero como era vara delgada no hizo tanta abertura y así todavía rebalsa...” 

(Simón, 1882/1626, págs. 379-380)


El mito de Bochica da a lugar a varias interpretaciones. En primer lugar la explicación ya dada desde la misma conquista de la presencia de un evangelizador, lo cual sirvió como un facilitador de la cristianización (Correa, 2004) Pero también se puede entender que había conciencia del pueblo muisca sobre la existencia de un lago pleistocénico lentamente desecado y se quiere una versión local del mundialmente conocido diluvio universal (Arango, 1976).


Hunzahúa


Hunzahúa. wikipedia.org

Otra leyenda de gran importancia vinculada a dos relevantes cuerpos de agua, el Pozo de Donato y el Salto de Tequendama realza a un personaje semihistórico llamado Hunzahúa, primer zaque y fundador de la ciudad de Hunza. Esta leyenda empieza con la consolidación en el mismo cielo de los caciques Ramiriquí y Hunzahúa como soberanos de estas tierras. Pero una vez regresa a la tierra Hunzahúa se enamora de su hermana y tras viajar con ella a las tierras de los chipataes a comprar algodón, su madre nota que el vientre y los pechos de su hija crecen descubriendo así el incesto y los amores ocultos. Montada en cólera intenta castigar a la niña con la pala de revolver la chicha (ana), la cual lanzó y quebró una gran olla llena de este licor, que al regarse formó el Pozo de Donato.

Hunzahúa ante la ira de su madre y su pueblo por la relación prohibida, se dio a la fuga con su hermana y amada, pero antes lanzaría una maldición desde el hoy llamado cerro de San Lázaro a la ciudad de Hunza. Después se dirigieron al sur y tras ocultarse en una cueva en Susa, ella daría a luz un niño que pronto se convertiría en piedra, quedando allí abandonado. Huyeron finalmente hacia el Salto de Tequendama cerca al pueblo de Cienega, donde cansados decidieron convertirse en piedras que hoy están en la mitad del río. (Simón, 1882/1626)


Pozo de Hunzahúa o Donato. http://www.situr.boyaca.gov.co/atractivo-turistico/pozo-de-hunzahua-o-pozo-de-donato/

Otros autores retoman esta leyenda dándole nombre  propio a la hermana (Noncetá) y a la madre (Faravita) del zaque. (Sarmiento, 1939),(Arango, 1976), (López O. J., 1977) Además de un orden cronológico que hace de estos, unos hechos posteriores aunque no por mucho a la presencia de Bochica en la tierra y su apertura del Salto de Tequendama, (López G. M., 1975), o complementan el relato desde la tradición oral, bien sea para describir con palabras precisas la maldición de Hunzahúa a su ciudad "Serás estéril; nunca más flores ni árboles verán tu suelo; tu tierra será desnuda y barrancos ay no tendrás más compañero que el viento y el frío.", (López G. M., 1975, págs. 39-75) o para modificar los hechos siendo ya no a una decisión propia de los hermanos convertirse en piedra sino a un castigo “Cerca del abismo que hoy forma el Tequendama más estrechamente se abrazaron los hermanos en un impulso de terror y espanto y cuando creyeron que aparecería Bochica, surgió de la niebla el arco iris, Cuchavira, el dios de la maternidad y los castigos, quien los convirtió en dos inmensas piedras que encajonan las aguas de Tequendama.” (Galindo, 1965, pág. 34)


Rocas en la caída del Salto de Tequendama, que representan a Hunzahúa y Noncetá.

Piedrahita menciona a Hunzahúa como un antiguo y poderosos zaque cuya capacidad política permitió la unificación y paz duradera del territorio Muisca bajo su gobierno, Pero no cuenta historia de amor alguna de hecho su relato parece más histórico que legendario.(Piedrahita, 1986 /1668)

Retomando la leyenda de Hunzahúa el Salto de Tequendama nuevamente es mencionado como lugar de un evento milagroso, se da una explicación a la aparición del Pozo de Donato y se reafirma el agua como elemento de toda sacralidad entre los muiscas.







Meicuchuca

Meicuchuca fue un zipa que se apasionó por una mujer extranjera, a tal punto que desentendió toda su consorte incluida su esposa principal o güichyty. Esta acudió a un sacerdote quien tras un ayuno le indicó que visitara a su esposo en su lecho y al hacerlo lo encontró durmiendo con una gigantesca serpiente. Alarmados tanto las esposas como a los jeques, invitaron al zipa y a esta mujer a la Casa de Monte ubicada en tierra caliente más abajo del Salto de Tequendama, a bañarse en las aguas del río Bunza. (Bogotá)

Figura Orfebre Serpentiforme Muisca. Boletín Museo del Oro Nº 46

La misteriosa mujer una vez ingresó al agua se convirtió en serpiente y desapareció entre los remolinos para siempre. (Simón, 1882/1626) En este caso el Salto de Tequendama es apenas un punto de referencia, para indicar el lugar, próximo en el mismo río, más no el centro de la leyenda.








NUEVA ESPERANZA


El sitio de Nueva Esperanza fue localizado en la vereda Cascajal al suroccidente del municipio de Soacha, sobre la margen derecha del río Bogotá, siguiendo los lineamientos de un proyecto que tiene por objetivo fortalecer el Sistema de Transmisión Nacional – STN, mediante la construcción de la subestación eléctrica Nueva Esperanza y su conexión con la subestación Bacatá ubicada en el municipio de Tenjo, a través de una línea de transmisión de 500 kV y principalmente con la hidroeléctrica El Guavio a través de una línea de transmisión de 230 kV, trabajo a cargo de Empresas Públicas de Medellín ESP – EPM.

En desarrollo del Estudio de Impacto Ambiental –EIA– de la subestación llevado a cabo por Ingetec S.A: se establece la prospección en el marco de la licencia de intervención No. 1833, otorgada por el ICANH mediante oficio 130-3566 con fecha 08 de noviembre de 2010, que a su vez dio lugar a la licencia de intervención No. 2874, otorgada por el ICANH mediante oficio 130-3517 con fecha 14 de agosto de 2012 y que se desarrolló en el contrato No. CT-2013-001928, titulado RESCATE, ANÁLISIS DE LABORATORIO, MONITOREO Y DIVULGACIÓN ARQUEOLÓGICA DEL LOTE DE LA SUBESTACIÓN NUEVA ESPERANZA, suscrito entre EPM e INGETEC S.A.


Subestación de Nueva Esperanza en Construcción.

Las labores arqueológicas ejecutadas por EPM-ÍNGETEC, quedan en el “Informe Final Proyecto Rescate Arqueológico Subestación Nueva Esperanza” que revisado y aprobado por el ICANH consigna un muy amplio resultado de las investigaciones arqueológicas sobre la sociedad muisca.

En este informe EPM-INGETEC señala que no existe evidencia arqueológica que relacione el asentamiento de Nueva Esperanza directamente con el Salto de Tequendama, pese a encontrarse a 1100 m del mismo y aunque reconoce que pudo tener un carácter especial para el conjunto de la población especialmente basado en la arquitectura atípica y la enorme evidencia asociada a grupos sociales de élite no se enfatiza en la relevancia religiosa que pudo tener esta catarata natural para los habitantes de la aldea. (EPM-INGETEC, 2016)


Fotografía satelital que representa Nueva Esperanza y el Salto de Tequendama. Imagen satelital Google Earth®.

Diferentes análisis presentados por el equipo arqueológico de EPM-INGETEC, consideran que el sitio estuvo habitado durante más de 2.400 años, desde el periodo Herrera (400 a. C. - 200 d.C.) hasta el mismo contacto, cerca del año 1.540 d.C. que además presentó su apogeo poblacional en el periodo Muisca Temprano. (200 d. C. - 1000 d. C.) Seguido de un periodo de disminución demográfica en el Muisca Tardío (1000 d.C. - 1600 d.C.). (Romano, 2016) Periodo más que suficiente para generar enormes dinámicas sociales, económicas políticas e ideológicas que se extendieran a lo largo de los siglos.

Ya en algunos estudios paleoecológicos pueden llegar a relacionar (aunque con precaución) el mito de Bochica con eventos climatológicos que se sabe se desarrollaron en el siglo primero d.C. Aquí se afirma que tras un periodo de varios siglos desecamiento de los cuerpos de agua de la sabana, las abundantes lluvias provocaron inundaciones en las tierras cultivables, con efectos catastróficos para una parte de la sociedad Herrera, siendo este evento coincidente con las fechas que los muiscas comentaron a los cronistas al momento del contacto, donde se afirma que estos sucesos ocurrieron “hace más de mil y quinientos años”. (Correal & Van der Hammen, 1977)

No se debería ignorar la relevancia que las crónicas de la conquista señalan sobre los mitos fundacionales, los cuales sin duda hacían parte de una rica tradición oral, con raíces muy antiguas y que muestran el Salto de Tequendama como un lugar sagrado, una tierra Santa escenario de eventos de gran carácter religioso para todo el pueblo Muisca.


Jerarquización Social

Un hecho importante es el surgimiento desde el mismo periodo Herrera de una élite destacada por los preceptos ideológicos y de prestigio, seguido de temporalidades que dieron lugar a la acumulación de riquezas e intercambios, (Buriticá, 2016) pero también es destacable la temprana incorporación de elementos arquitectónicos a la élite de la aldea. (Calderón, Liderazgo político, arquitectura y diferenciación social en el sitio Nueva Esperanza. Inversión de energía en la construcción de unidades residenciales, 2016) Se puede suponer igualmente que la élite que gobernó presentó una decadencia en lo referente a su control político y comercial en el último periodo de ocupación, esto especialmente basado en la disminución demográfica.


Sector de Nueva Esperanza donde se concentró la élite social.

Las élites siempre se valieron de diferentes procesos para el manejo de los recursos, las alianzas políticas y por su puesto tener seguidores en las clases subordinados. (Ames, 2007) La evidencia arqueológica que arroja Nueva Esperanza puede indicar que los festejos y ceremonias de origen religioso posiblemente se desarrollaron, desde el principio de la ocupación del sitio por lo que fue el elemento unificador de las clases dominantes y por otro lado un generador de poder económico, de elementos de prestigio, tanto materiales como simbólicos, como anteriormente se habían descubierto en otras sociedades. (Spielmann, 2002) El pueblo Muisca fue particularmente prolífico en las ceremonias y festejos que legitiman el poder ejercido por la élite. (Boada, 1999), (Langebaek, Arqueología regional en el territorio muisca. Estudio de los Valles de Fúquene y Susa., 1995), (Henderson & Nicholas, 2009), (Rodríguez J., 2013)


Tomado de https://tierracolombiana.org/los-muiscas/ceremonia-cacique-muisca/

El mismo informe de EPM-INGETEC se inclina por entender que la evolución de la sociedad Muisca empieza con una élite que se basó en el control ideológico y de la economía como un generador de prestigio sobre el conjunto de la población, mientras que en segunda etapa, fue más sobresaliente la acumulación de riqueza, y fue la que llevó a la élite a sostener su poder mientras que al final de la ocupación básicamente centró en un control simbólico e ideológico su poder, patrón que se puede repercutir en la evidencia arquitectónica, pero particularmente se evidencia en el alto volumen de bienes ornamentales por lo que es claro que el factor determinante en esta sociedad desde el principio fue el prestigio. (Buriticá, 2016)

Hay evidencias que destacan la existencia un grupo social basado en actividades diferentes a la riqueza, como es el caso de la deformación craneana, que muestra una diferencia horizontal de estos individuos posiblemente por pertenecer a un grupo social encargado de eventos ceremoniales o bélicos. (López A. , 2016).

La existencia de orfebrería marca indicadores socio-ideológicos. Aunque hasta el presente se han aceptado los planteamientos de Langebaek quien afirma que la orfebrería basada en piezas ornamentales deja el poder ejercido en el plano personal mientras que las piezas votivas se basaban en un poder institucionalizado. (Langebaek, El poder, el oro y lo cotidiano en las sociedades indígenas: el caso muisca, 2011). Caso que puede aplicar al ejercicio del poder y la representatividad funeraria en los habitantes de Nueva Esperanza (Calderón & Otero, Estatus, competencia y estrategias de liderazgo. El uso de la orfebreria en Nueva Esperanza., 2016), se puede señalar en cambio que la endogamia de algunos grupos sociales parece inclinarse por afirmar lo contrario y por mostrar una institucionalidad fuerte de las clases que ejercieron el control de la aldea. (González S. , 2016)


Orfebrería Muisca. Museo del Oro

La existencia de una élite social es el resultado de la capacidad individual o grupal, para lograr adeptos y mantenerlos bajo su autoridad, así como se evidenció en el cacicazgo de Suta, donde además se hizo patente la importancia de las ceremonias como elemento coercitivo de una sociedad. (Henderson & Nicholas, 2009)

La existencia prolongada de un grupo dirigente cerrado y endogámico de la meseta de Nueva Esperanza respondía a elementos sociales, políticos, económicos e ideológicos que le permitían reafirmar constantemente su autoridad sobre los demás mediante un método influyente, que bien pudo ser el poder del festejo ya evidenciado en otros sitios de la zona Muisca.

En otros estudios se señala la importancia de las vasijas ceremoniales como las copas para el consumo de drogas psicoactivas y ceremonias de ofrendas e incluso adivinación, casi siempre relacionado en el periodo Tardío con el tipo cerámico Guatavita Desgrasante Tiesto. (Langebaek, Mercados, poblamiento e interacción étnica entre los muiscas., 1987) Razón por la que la presencia de cerámica GDT sería el indicador geográfico y zonal de los festejos ceremoniales, pero se debe tener en cuenta que al menos el indicador demográfico señala que esta meseta estuvo altamente poblada en el Muisca Temprano, mientras que en el Tardío ya había decaído la población, por lo que este tipo cerámico no sería el mejor indicativo en periodos anteriores aún cuando se hayan realizado continuamente ceremonias en el Herrera y Temprano.


Sectores de vocación doméstica en excavación.

Los primeros análisis de distribución cerámica desde la prospección se permitieron indicar que la meseta tenía un sector norte con vocación doméstica y un sector sur dedicado a actividades ceremoniales, (González, Calderón, & González, 2011) prueba de que la importancia primera línea del festejo ceremonial en la consolidación social.




Festejos

Los festejos son además un impositor de la economía, sobre la base misma de que la élite recurre a la financiación de los festejos para tener sistemas de endeude, con los que domina a las demás clases sociales, este evento por supuesto genera enormes consecuencias políticas, sociales e ideológicas y mas en centros de producción y control de la economía. (Dietler, 1996), (Hayden, 1996) Pero lo más importante es la manipulación de los conocimientos mágico religiosos, de los cuales el monopolio de una clase jerárquica hace su fuerte para conservar y aumentar el control social ejercido. (Locasio, 2013)

Festejos Muiscas. Tomado de https://encuentromuisca.wordpress.com/category/muisca/

En Nueva Esperanza se puede diferenciar zonas de ocupación que se dedicaron a la preparación de alimentos muy por encima de la necesidad productiva del grupo, (Lizcano, 2015), lo que puede asociarse a preparativos y festividades, si bien el autor mantiene reservas al respecto. Sin embargo si se ha corroborado la existencia de sitios centrales, libres de basuras y edificaciones, donde se pudo desarrollar actos comunales de índole comensal. (Vargas, 2016)

Se explica que aunque pueda haber diferencias de tipo interpretativo es más que probable que los festejos durante el Muisca Temprano estuvieran enfocados a la presencia de extranjeros y a su integración a la sociedad así como asegurar el dominio de la élite local sobre los visitantes.


“Partiendo del valor conferido a las actividades de consumo de alimentos dentro de la comunidad y la calidad de algunas vasijas dentro del equipo culinario doméstico, es probable que la presentación de alimentos fuera significativa para un hogar a la hora de recibir invitados ajenos al núcleo familiar. Ante los festejos es más complicado discernir las políticas hospitalarias implicadas, pues si bien pudo haber individuos con un estatus elevado fungiendo como anfitriones del evento, el contexto apunta a una participación comunal generalizada, sin restricción aparente; es probable que a las celebraciones comunales se hayan invitado individuos pertenecientes a otros poblados, con el fin de establecer alianzas y relaciones de reciprocidad con otros grupos, pero la única evidencia posible de esto es la presencia de material foráneo en el sitio (tipos SA y AR, del norte del altiplano, en cuanto a cerámica), indicador de relaciones de intercambio con otros grupos”.

(Vargas, 2016, pág. 347)


Igualmente se puede entender que el carácter de los festejos es puramente ritual al encontrarse las prácticas de consumo hacia los bordes del área pública, y el centro se debió reservar para actos públicos, (Pollock, 2012) en el caso de Nueva Esperanza se evidenció un área incólume de basuras limpiada para tal fin y en la que se detalla un dije ornitomorfo del Muisca Temprano aumentando su valor simbólico.(Buriticá, 2016) Esta suerte de plaza pública donde se desarrollan los festejos rituales, tiene por característica el tamaño suficiente para el manejo de unas festividades no tan frecuentes pero si recurrentes, posiblemente cíclicas, siendo un factor integrador de la comunidad, fuente de aprovisionamiento de excedentes, de asistencia general e irrestricta, espacio manipulado por la élite que afianza su estatus ante la sociedad propia y extranjera. (Vargas, 2016)


Periodo Herrera


Nueva Esperanza en el Periodo Herrera. Museo Arqueológico de Soacha

El sitio arqueológico que al menos desde hace 2.400 años estuvo habitado presentó etapas de desarrollo cultural, similares a las que el pueblo muisca tuvo en otras partes del altiplano Cundiboyacense, pero también logró una cierta evolución local que aunque influida por el grueso de los desarrollos generales marcan una autonomía en el desarrollo local. El primer periodo de la cultura pre-muisca o periodo Herrera y que abarca 400 a.C - 200 d.C. identificado por los tipos cerámicos Mosquera Roca Triturada (MRT), Mosquera Rojo Inciso (MRI), Zipaquirá Desgrasante Tiesto (ZDT) y Zipaquirá Rojo sobre Crema (ZRC) se encontró el 25 por ciento de los fragmentos cerámicos clasificados, por lo que se estima que cada generación de 20 años pudo tener una producción de basura de 6.680 tiestos, y se habrían dado 267,2 tiestos de basura Herrera cada año. (Romano, 2016)

Del periodo Herrera se evidencia en la distribución espacial unidades residenciales singulares o en casos particulares de conjuntos de tres casas, muy cerca unas de otras formando triángulos o líneas rectas. Sus tamaños variaron de una zona del asentamiento a otra. Las unidades de vivienda estaban separadas por huertas de maíz o frijol, también se encontraban zonas de enterramiento sencillo señalizadas por pequeños menhires e incluso algunas rocas con figuras humanas esculpidas, que simbolizaron a un ancestro en común. Es importante señalar que las familias fundadoras parecen ubicarse sobre el sector central de la planicie, además a ellas se asocian las tumbas redondas de aproximadamente 2 metros de profundidad, cierta presencia de volantes de huso, que parecen indicar un control de la producción del algodón y comparando con otros sectores se observó mayor inversión de energía para la construcción de vivienda y acceso a mejores cortes de carne de venado, así como tumbas con ajuares destacados. (Calderón, Liderazgo político, arquitectura y diferenciación social en el sitio Nueva Esperanza. Inversión de energía en la construcción de unidades residenciales, 2016)

Las marcas de estrés en los individuos se inclinan a mostrar un patrón de actividad que se relaciona con el transporte de grandes pesos sobre espalda y/o brazos, en ambos sexos. (Ruiz, 2016). Desde el periodo Herrera se identifica la presencia de material foráneo y posiblemente defina comercio y migración tanto desde las tierras bajas como desde otras zonas del altiplano Cundiboyacense, que pudieron ser elementos de prestigio, como algunas figurinas entre las que sobresalen mujeres con rasgos imponentes. (Romano, 2016)


Periodo Muisca Temprano

Reconstrucción de la Aldea de Nueva Esperanza Muisca. Museo Arqueológico de Soacha.

El periodo Muisca Temprano presenta como principal característica el aumento poblacional reflejado en un mayor volumen del material arqueológico de todas las variedades, en ella se identifican los tipos Funza Cuarzo Abundante (FCA), Funza Cuarzo Fino (FCF), Tunjuelo Laminar (TL) y Arenoso (Ar), los cálculos realizados por el equipo de arqueólogos ubica el 49 por ciento del material rescatado de la meseta en este periodo, (200 d. C. - 1000 d. C.) es decir que de acuerdo a las tasas manejadas por cada generación se producían 7840 fragmentos cerámicos. Estos cambios inevitablemente tuvieron enormes repercusiones en el esquema cultura. (Romano, 2016)

En el plano económico hubo un incremento importante del cultivo de maíz y de elaboración de utensilios desde vasijas cerámicas, torteros, volantes de huso, semillas y todo tipo de material de producción y consumo. Un caso especial es la pérdida del monopolio de la producción de algodón por parte de la élite y el desarrollo de grupos de especialistas en otros grupos sociales. En este periodo también se tuvo un acceso amplio a material foráneo, desde la orfebrería, las esmeraldas, las herramientas de piedra o el material cerámico. Las redes comerciales se daban con las comunidades emparentadas étnicamente y otras comunidades más lejanas con las que se dieron desarrollos económicos similares por la misma época. (Romano, 2016)


Estructuras Rectangulares Descubiertas en Nueva Esperanza

Pero también hubo un cambio sobresaliente en la arquitectura, especialmente las viviendas rectangulares, únicas en la zona muisca que requirieron una mayor inversión de energía, con tamaños diferentes desde 3,5 metros de ancho por 6,2 metros de largo hasta 13 metros por 25 de ancho, al lado de las cuales se pudo evidenciar la existencia de los tradicionales bohíos circulares. (Calderón, Liderazgo político, arquitectura y diferenciación social en el sitio Nueva Esperanza. Inversión de energía en la construcción de unidades residenciales, 2016)

El papel desempeñado en los festejos, hizo evidente la existencia de zonas de producción de alimentos para los eventos comunales, aumento en la producción de maíz para la fermentación de la chicha, esto tal vez tuvo por objetivo integrar la sociedad y redistribuir los alimentos, dando paso a un mayor prestigio y consolidación social de la élite que responde a una acumulación de la riqueza mas que ha motivos ideológicos, reflejado en la escasa presencia de material simbólico en las viviendas rectangulares. (Romano, 2016)


Periodo Muisca Tardío

Nueva Esperanza en el Periodo Muisca Tardío. Museo Arqueológico de Soacha

En el Muisca Tardío que se inicia hacia el año 1.000 d.C. se dio un cambio importante en la meseta de Nueva Esperanza y es la disminución demográfica, cuyas razones se desconoce, pero se establece que se clasificaron 170.007, un 26 por ciento de la tasa total que se maneja para el sitio Nueva Esperanza en ellas se encuentran los tipos Desgrasante Gris (DG), Guatavita Desgrasante Tiesto (GDT), Desgrasante Tiesto (DG), Laminar Duro (LD). Al tiempo que se intensifica la ocupación en el extremo norte y en la zona sur se acentúa la sectorización del periodo anterior, además hay concentraciones en el extremo meridional de esta zona y otra en el sector septentrional de la zona sur. (González J. , 2016)

La evidencia desde la antropología física identifica en individuos femeninos labores relacionadas con lo doméstico y la agricultura, como también los desplazamientos constantes para relaciones sociales con otros grupos Mientras que las actividades administrativas o religiosas y los recorridos de largas distancias con cargas pesadas por terrenos accidentados parecen visibles en individuos masculinos. (Ruiz, 2016)

Pero si algo caracteriza el periodo Tardío de Nueva Esperanza es la disminución en todos los niveles de producción y habitación del sitio, por ejemplo el material lítico se retoman las materias primas locales areniscas y liditas, muy pocas piezas de roca ígnea y ornamentos de roca metamórfica y cobre, mas rezagos del periodo anterior que desarrollos de ese momento. El intercambio también se redujo sustancialmente por lo que es posible que la aldea se haya desintegrado y la población haya migrado. (Buriticá, 2016)


Conjunto de Huellas de Poste en Estructuras Arquitectónicas.

Sin embargo la evidencia que resta en este periodo parece indicar que los bienes ceremoniales y específicamente el tipo cerámico GDT no tuvieron una concentración específica sobre la meseta de Nueva Esperanza por lo que se puede esperar que este bien suntuoso no fue un privilegio social o de un grupo determinado sino que estuvo al alcance de la población general. Se llega a interpretar que la clase privilegiada o encargada de los festejos en el periodo Tardío se vio desplazada a un plano general de la población. Presumiblemente por la despoblación del sitio, ya no sería un punto importante la exhibición de la riqueza. (González J. , 2016)


Material Foráneo

La aparición de material traído desde regiones lejanas en el marco de las excavaciones de Nueva Esperanza es un indicador de las redes comerciales que se extendían más allá de la zona Muisca o de las zonas de influencia de los grupos que habitaron en diferentes épocas el territorio extenso de Cundinamarca, pero también una muestra tangible que la meseta de Nueva Esperanza era visitada frecuentemente por miembros de otras comunidades.


Material Foráneo de Nueva Esperanza. Museo de Arqueología Soacha

Es destacable dentro de la gran extensión de la excavación arqueológica referida la presencia de una tumba múltiple alrededor de un menhir, cuyos individuos mayoritariamente infantiles, tenían asociado diversos materiales a manera de ajuar entre ellos una pieza zoomorfa cerca del menhir es decir en el centro del mismo enterramiento y que fue fabricada en el tipo cerámico Montalvo Inciso, el cual es característico del periodo anterior al 200 a.C. de la región del Alto Magdalena, y este acceso a bienes exóticos y foráneos parece estar controlado por las élites, dando paso a una jerarquización más marcada por el ventajas acceso a recursos que tuvo este grupo social.(Rojas, 2016).

Este no fue un caso aislado, de hecho la variedad de hallazgos de material foráneo, incluye no solo fragmentos cerámicos Salcedo Arena de Río, Montalvo Inciso, sino también Guaduero y Montalvo Negro sobre Rojo igualmente del valle del Magdalena y los tipos y Zipaquirá Desgrasante Tiesto de la región de la sabana centro. Además de una enorme variedad de rocas finas de colores rojos, amarillos y verdes, cuyo origen parece ser la Sierra Nevada de Santa Marta, cabe destacar el chert del valle del Magdalena con el que se elaboraron hachas, cinceles y buriles, mientras que las rocas ígneas de Cundinamarca y Boyacá y puzolanas (o sedimentos volcánicos) de Isa Boyacá, muy usado en la elaboración de las arcillas de los postes en las viviendas de élite.

Elementos Fósiles Foráneos Encontrados en Nueva Esperanza

En el sitio Nueva Esperanza fue frecuente el hallazgo de fósiles amonites y trilobites cuyo origen se pueden remontar a yacimientos como los ríos San Javier y San Joaquín en Cundinamarca o el valle de Leyva en Boyacá. En cuanto a los ornamentos de origen faunístico se puede destacar la presencia de caracoles marinos, (posiblemente del Caribe) tortugas, aves migratorias, armadillos, pecaríes, cuentas de malaquita, colmillos de felino y pendientes en cuarzo. En el sitio también es destacable la presencia de algodón, granadillas, palmas de chonta, todos ellos frutos de tierras cálidas. Por lo que no cabe duda la influencia del intercambio era activa y el contacto con comunidades externas era extenso, como también parece indicarlo los cambios en los patrones de enterramiento hacia el Muisca Temprano.

Para el periodo Muisca Temprano hay que añadir a lo anteriormente mencionado, bienes de prestigio como las esmeraldas de la región occidental de Boyacá, cerámicas tipo Suta Arenoso de la región de Sutamarchán Boyacá  y Tunjuelo Laminar y Funza Cuarzo Fino de la Sabana sur, otras tipos cerámicos de origen Guane, y la región de Pubenza como el Pubenza Rojo Bañado, casi siempre asociado a los ajuares de tumbas relacionadas con estructuras rectangulares (Romano, 2016). 


Orfebrería de Nueva Esperanza con influencia Quimbaya. INGETEC 2016

La orfebrería también para el periodo Herrera y Muisca Temprano pese al desarrollo local Muisca se vio altamente influenciada por el estilo Quimbaya, pero también hay una correlación con el estilo Calima-Dagua especialmente en cuanto a orejeras circulares huecas. (Calderón & Otero, Estatus, competencia y estrategias de liderazgo. El uso de la orfebreria en Nueva Esperanza., 2016)

No queda lugar a dudas que la población de Nueva Esperanza tuvo un rico contacto con otras comunidades, que frecuentemente le visitaron y sus redes comerciales se extendían ampliamente en todas las direcciones, también es posible que existiese una clase social de comerciantes y que Nueva Esperanza fuera un lugar de confluencia de pueblos debido a su estratégica ubicación.


CONSIDERACIONES  FINALES


Reconstrucción de la Aldea Nueva Esperanza. Museo Arqueológico de Soacha.

Las conclusiones del equipo arqueológico de EPM-INGETEC, señala que la aldea ubicada en la meseta Nueva Esperanza, estuvo habitada permanentemente, con intervalos de desarrollo económico, que le dieron una cierta importancia regional desde el principio mismo de la ocupación. Este hecho como ya se mencionó pudo estar marcado por la estratégica ubicación geográfica que sirvió de puente entre las tierras cálidas y frías de Cundinamarca, además de encontrarse en las proximidades a las fronteras interétnicas, señaladas por lo europeos a su arribo.

El éxito económico en primer lugar consolidará una élite social surgida de las familias fundadoras de la aldea, que a su vez alcanzará un enriquecimiento comercial deriv ando en el prestigio, que reafirmaba frecuentemente en los festejos, donde la élite hizo las veces de organizador y financiador de las mismas (Vargas, 2016).

Sin embargo con base a la importancia del Salto de Tequendama se puede sugerir, que aunque la evidencia arqueológica a este respecto es absoluta y verificable, también pudo existir un poder ideológico-religioso, que mantuvo a esta élite como organizadora de la sociedad de Nueva Esperanza y como poderosa clase sacerdotal cuyo poder ideológico se pudo extender mas allá de las fronteras políticas que pudieran tener.

En primer lugar es importante entender que los cuerpos de agua fueron señalados como sitios de Peregrinaje para el grueso de la población Muisca, y este fue uno de los cultos religiosos más practicados por parte del pueblo muisca que seguramente se desarrollaron desde una gran antigüedad, hacia los lugares sagrados mencionados en sus leyendas, que incluirían las lagunas (Iguaque, Pozo de Donato, Guatavita, etc.), las montañas (cerro de Manjui o Furatena) y por supuesto los ríos (Bogotá, Teusacá, Sogamoso etc.) y hacia las grandes cataratas que estos pudieran formar. (La Chorrera y Salto de Tequendama) (Correa, 2004) La laguna de Guatavita o tal vez la de Siecha era la iniciadora de un rito, que finalmente dio lugar a la mundialmente conocida leyenda del Dorado, en la que además de acuerdo a los cronistas hubo un gran cacique con poder político y religioso, que se beneficiaba tanto del culto y el peregrinaje como del control ideológico que ejerciera la laguna (Piedrahita, 1986 /1668).

El Salto de Tequendama por sí mismo es la fuente de dos grandes leyendas entre ellas la de la figura mítica más prominente del Olimpo Muisca y sería sugerente pensar que existió al menos un peregrinaje religioso hacia la catarata, como forma de pagamento, honra y posiblemente de oráculo para la población de una gran parte del altiplano Cundiboyacense.


Deformación Craneana en Nueva Esperanza

Se puede agregar que la evidencia arqueológica de Nueva Esperanza, indica que existía una clase social asociada al culto y que no necesariamente esta tenía que ver con la riqueza, pero que practicó formas de diferenciación del grueso de la población como la deformación craneana. (López A. , 2016) No menos sugerente es el hecho de que la élite fue endogámica, pretendiendo de la misma manera mantenerse independiente del pueblo, hecho que no se hace necesario en una sociedad cerrada donde con el paso de las generaciones fácilmente se integrarían las familias. (González S. , 2016) Pero si la aldea era frecuentada por grupos de peregrinos y comerciantes en la cadena de intercambio, es más probable que la élite tomara las medidas para no mezclarse con los grupos externos que la visitaban.


Reconstrucción de una Estructura Rectangular.

El informe señala la existencia de una élite económica, y por falta de evidencia no reconoce la existencia de una clase sacerdotal, pero sí tiene claro que el poder pudo ejercerse con bases ideológicas. De hecho si tenemos en cuenta que la organización de festividades, fue una parte importante de la consolidación del poder por las familias fundadoras de la aldea, en las que además había presencia de extranjeros,(Vargas, 2016) no se puede ignorar que estos festejos pueden asociarse a eventos religiosos como ya lo señalaran otros autores, (Correa, 2004) en los que la clase sacerdotal brindara los servicios religiosos y esta pudo coincidir al menos parcialmente con la élite económica señalada en el informe. Por lo tanto se propone que los festejos que se desarrollaron en la meseta de Nueva Esperanza correspondieron a ceremonias de carácter ideológico-religiosas, más que a festejos profanos y que la élite igualmente involucrada en el culto, la controló convenientemente para mantener su estatus.

La presencia de material foráneo aunque frecuente, parece insuficiente para señalar la aldea de Nueva Esperanza como un sitio de peregrinaje. (EPM-INGETEC, 2016) Pero  es importante entender, que si existió un culto a Bochica o Hunzahúa relacionado con el Salto de Tequendama, los pagamentos probablemente se realizaran directamente en la catarata y no en la aldea más cercana aunque fuera la residencia de la clase sacerdotal, además es posible que el peregrinaje ocurriera desde otras zonas del altiplano Cundiboyacense y menor grado desde las tierras bajas después de que fueron ocupadas por otras etnias, quienes no compartirían los mismos principios religiosos, por ello la abundancia de material Muisca y baja proporción de materiales cerámicos de los valles interandinos. Aunque no se debe ignorar que sí fue frecuente la presencia de materias primas de otras regiones y la influencia ideológica en aspectos como la orfebrería y posiblemente la arquitectura de élite desde el periodo Muisca Temprano. 

Un caso excepcional es el manifestado en la tumba ya referida, sobre un enterramiento múltiple de individuos infantiles alrededor de un menhir y en el que se halló una pieza zoomorfa en cerámica tipo Montalvo Inciso, (Rojas, 2016) que parece ser evidencia clara de que sí, se practicaron cultos y ofrendas por parte de personas foráneas a la comunidad y que por lo tanto la comunidad estuvo involucrada en el peregrinaje que el Salto de Tequendama generará en los pueblos de una región extensa tanto en el altiplano como en el valle del Magdalena,

Otro punto a tener en cuenta es la evolución demográfica de la aldea, que muestra unos orígenes sencillos como comunidad agrícola del periodo Herrera, hasta consolidarse progresivamente en el Muisca Temprano como centro comercial y religioso. Esta aldea  presentó una decadencia en los años posteriores, disminuyendo su tamaño y su población. Una explicación razonable aunque no sea el objetivo de este artículo es la aparición de nuevos centros políticos como el zipazgo que logra someter militarmente a los cacicazgos independientes y centralizar el poder en Bacatá, (Piedrahita, 1986 /1668) O en un momento anterior la aparición de los Panches en las tierras bajas, cuya presunta belicosidad dificultó el comercio y el peregrinaje y puso en jaque tanto a los cacicazgos independientes como a los pueblos cercanos a las fronteras interétnicas. (Simón, 1882/1626)


Templo del Infiernito. http://www.situr.boyaca.gov.co/pst/parque-arqueologico-de-villa-de-leiva-observatorio-solar-muisca-infiernito/

Aunque no aparezca referido en las crónicas una actividad de peregrinación hacia el Salto de Tequendama, no es imposible pensar que en periodos anteriores se haya realizado con el mismo ímpetu con que se realizaba hacia otros lugares sagrados durante el contacto y que incluso pervive hoy en día bajo la sombra del cristianismo. Por lo tanto que la peregrinación Muisca hacia ciertos santuarios diera vida a poblados y aldeas, como parece insinuar los cronistas con respecto a Sogamoso y como posiblemente ocurrió mucho antes con el Infiernito y otros que perdieron su capacidad de congregación, pudo ser también el caso de la meseta de Nueva Esperanza, tampoco podemos olvidar los aún vigentes y cristianizados como el caso de Chiquinquirá.


Templo del Sol. wikipedia.org

Las crónicas nunca refieren durante la conquista un poblado cerca al Salto de Tequendama, pero no se puede ignorar la referencia que hace Fray Pedro Simón de un pueblo llamado Cienega que estaría relacionado con el mito de Hunzahúa. (Simón, 1882/1626, págs. 312-313) Por lo que se puede suponer que existía en la memoria colectiva del pueblo Muisca, pero que al momento del contacto la importancia política o económica de las aldeas cercanas al salto era mínima, así como su capacidad de congregar masas de población, teniendo una mayor importancia en el pasado, hecho que parece confirmarse con base en las excavaciones.

Más allá de las crónicas y la natural prevención que debamos tener hacia las mismas hay datos arqueológicos que confirman que el cenit de Nueva Esperanza se dio en el periodo Muisca Temprano y en este debió considerarse una aldea con un gran poder económico-ideológico-religioso basado en el comercio de las tierras altas y bajas y la peregrinación a un sitio sagrado. Su ubicación estratégica debió facilitar no solo la movilidad de personas y bienes sino el establecimiento de prósperos comerciantes, cuyo conocimiento y control del mercado favorecieron su ubicación como una élite poderosa. (EPM-INGETEC, 2016) Pero también la existencia de una clase social endogámica que controla el culto y el acceso al lugar sagrado.


Estructuras del Periodo Muisca Temprano en Excavación

La decadencia de la aldea hacia el Muisca Tardío, restó importancia como centro de la peregrinación al Salto de Tequendama y este es el motivo por el que no se puede  involucrar el tipo cerámico Guatavita Desgrasante Tiesto (GDT) implementado en este periodo y característico de las ceremonias y la religiosidad. Pese a esto sí, se encontró diseminado por la meseta sin que se pueda asociar a una zona específica y por lo tanto a una élite religiosa que ocupara dicho sector en este periodo.

De esta forma se plantea con base en la evidencia arqueológica y la ayuda de las etnohistoria, que la aldea de Nueva Esperanza fue el centro de peregrinaje religioso hacia el Salto de Tequendama, por parte de los habitantes del altiplano Cundiboyacense en toda su ocupación con énfasis en el periodo Muisca Temprano, donde se consolidó una clase económico-religiosa, que controló tanto el culto como el comercio a través de los festejos que fueron más ceremonias religiosas que fiestas profanas. Por motivos desconocidos la élite perdió poder durante el Muisca Tardío quedando Nueva Esperanza como sitio de peregrinaje menor y sin una clase sacerdotal que controlara el culto.


Wilmer García González

Antropólogo- Arqueólogo



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